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En el fútbol, como en la mayoría de los deportes, existe siempre un riesgo inherente a sufrir una lesión, ya sea por causas propias del jugador (lesiones mal tratadas, defectos en la pisada,…), por mal estado de las instalaciones o el terreno de juego o por el uso de un equipamiento incorrecto.
La mayoría de las lesiones que se dan en este deporte que tanto amamos se producen en tobillos, rodillas, isquiotibiales y en la cabeza. Siendo concretamente las 5 lesiones más frecuentes las que listamos a continuación:
- Esguinces de tobillo y rodilla, puesto que los movimiento pivotales y laterales son frecuentes en este deporte.
- Torceduras por contracciones musculares en zonas de ingle, tendones y cuádriceps. Debidas en gran medida porque en el fútbol se hacen muchos movimientos de parar y avanzar o hacer zancadas con diferente intensidad y tamaño.
- Fracturas frecuentemente en extremidades bajas, esto es, tobillos y tibias y peroné. Siendo totalmente recomendado por los médicos el uso de las espinilleras para reducir en gran medida este riesgo.
- Lesiones de rodilla. Los meniscos, el ligamento cruzado y el ligamento medio colateral son los que más sufren.
- Lesiones faciales en zonas dentales y nasales, requiriendo de una protección específica para la zona en el caso en el que se quiera continuar con la práctica deportiva.
Por ello es importantísimo que reduzcamos en la medida de lo posible, estos riesgos. ¿Y cómo lo logramos?
El uso de un buen calzado y unas plantillas que corrijan nuestra pisada es un buen primer paso. Este pequeño gesto puede ahorrarnos graves lesiones musculares o articulares ya que todo el peso corporal recae sobre pequeñas superficies (tacos) distribuidas por toda la planta. Esto reduce nuestra base de sustentación y somos más susceptibles a lesionarnos ante un movimiento brusco.

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